Eclipse anular · 6 de febrero de 2027
El cielo se simula despejado: es una opción de visualización, no una previsión meteorológica.
El mejor punto de observación
Una noche de unos minutos, en pleno mediodía
Estás en el mejor lugar del planeta para verlo. Desplázate: la página se convierte en el eclipse, segundo a segundo.
C1 · Primer contacto
Una muesca en el borde del disco
Todavía no cambia nada. La Luna muerde el disco solar por un lado, pero la luz del día no se moverá ni un pelo durante los próximos veinte minutos: el ojo lo compensa.
Fase parcial
El creciente se cierra
Pasado el 80 % de ocultación, la sombra por fin empieza a notarse: los colores pierden su calidez, los contrastes se endurecen, el aire se enfría.
Los últimos segundos
El creciente se cierra sobre sí mismo
La Luna está demasiado lejos para cubrir el Sol: en vez de desaparecer, el creciente va a soldarse por los dos extremos. Las gafas siguen puestas.
Anularidad
Un anillo de fuego
Un anillo de fotosfera rodea la Luna. No se hace de noche: queda más luz que en un día muy nublado, sin estrellas y sin corona. No te quites nunca la protección ocular.
Máximo
Desde aquí, el Sol no desaparece
Para ver la corona hay que entrar en la franja de sombra: a veces bastan unos cientos de kilómetros. Fuera de ella, incluso al 99 %, sigue siendo de día.
C3 · Salida
El anillo se rompe
El anillo se rompe por un lado y vuelve a ser un creciente. La luz sube poco a poco, sin el golpe de una totalidad.
C4 · Último contacto
Se acabó
El disco vuelve a estar entero. Desde un lugar cualquiera, el siguiente eclipse total tarda de media tres siglos y medio en llegar: por eso la gente viaja para verlos.
Fuera de alcance
Desde aquí no se ve ningún eclipse
Desde este lugar, el Sol y la Luna no se cruzan por encima del horizonte. No hay nada que recorrer: acércate a la franja de sombra para ver algo.
El cielo se levanta